Nacidos para comprar

Nacidos para comprar Danny Sayago1
Los científicos han sabido desde hace varios años que el habla de la madre es audible en el útero; es decir, que un feto puede oír la voz de su madre dentro del vientre. Pero una investigación más reciente ha encontrado que un feto en desarrollo también puede oír una gama más amplia de tonos que provienen de fuera del cuerpo de la madre. anteriormente se suponía que los sonidos corporales de la madre (el latido del corazón, el movimiento del líquido amniótico) ahogaban todos los sonidos externos , como por ejemplo, la música. Pero diversos estudios revelan que esto no es del todo cierto; de hecho, los futuros bebés no sólo pueden escuchar música desde el interior del útero, sino también que la música que escuchan deja una impresión fuerte y duradera que puede moldear sus gustos adultos, porque la música es muy poderosa en la producción de recuerdos del feto. Cuando la madre escucha música con frecuencia, el feto aprende a reconocer y a preferir esa música sobre otras. El feto forjará el mismo gusto musical de su madre de forma automática, ya que todas las hormonas de la madre son compartidas por el feto.

Esto parece un poco inofensivo, incluso un poco dulce. Después de todo, ¿quién no se sentiría un poco más cálido y cómodo en su interior sabiendo que su amor adulto por un artista o un género musical puede tener sus raíces en el hecho de que su mamá escuchaba sus canciones una y otra vez cuando estaba embarazada? Pero cuando piensas en la cantidad de sonidos, ritmos y melodías que están relacionados con marcas y productos, todo esto empieza a parecer mucho más siniestro. Y en efecto, hay pruebas que señalan que escuchar melodías y estribillos en el vientre materno nos dispone favorablemente a esos estribillos —y posiblemente, a las marcas con las que están asociados— más adelante en la vida.

Los recién nacidos y sus gustos musicales condicionados

En un estudio, el profesor Peter Hepper, de la Universidad de Queens en Belfast, encontró que los recién nacidos realmente muestran una preferencia por los temas musicales de la televisión (mientras más básicos y repetitivos, tanto mejor) que sus madres escucharon con frecuencia durante el embarazo. Cuando a los recién nacidos, de tan sólo dos a estimulacion auditiva prenatalcuatro días de edad, cuyas madres habían visto determinada telenovela durante el embarazo, les pusieron la canción de esa telenovela, se hicieron más alertas y menos agitados, dejaron de retorcerse, y presentaron una disminución en la frecuencia cardíaca, señales de que se estaban adaptando bien a su entorno. Y no era sólo porque la música en general tiene cualidades calmantes; tal como informó Hepper, esos mismos niños “no mostraron una reacción de este tipo a otras melodías desconocidas”.

¿Cómo podemos explicar este hallazgo sorprendente? Otro investigador señala: “aunque es muy difícil examinar a los recién nacidos, y los estudios que existen hasta la fecha han sido realizados con un número reducido de niños, es posible que los fetos pudieran desarrollar una respuesta a sonidos que escucharon repetidamente mientras estaban en el vientre, sobre todo si esos sonidos estaban asociados con un cambio en el estado emocional de la madre. Así que si ella escuchó, por ejemplo, un estribillo pegajoso cada día durante el embarazo y reaccionó a él de un modo agradable y relajado, el feto, y más tarde el recién nacido, podría tener una respuesta condicionada a ese patrón de sonido y reaccionar a él de un modo diferente que a otros sonidos desconocidos”. En otras palabras, en el instante en que nacemos, ya podemos estar biológicamente programados para que nos gusten los sonidos y la música a los que fuimos expuestos en el útero.

¿Cómo se aprovechan los profesionales del marketing?

Los astutos profesionales del marketing han empezado a idearse todo tipo de formas para capitalizar esto. Por un lado, hace algunos años, una de las cadenas de centros comerciales más importantes de Asia se dio cuenta de que, dado que las mujeres embarazadas dedicaban una gran cantidad de tiempo a las compras, las posibilidades de “preparar” a estas Marketing mercadólogomujeres eran muy significativas. A fin de cuentas, el embarazo es uno de los períodos más primarios y emocionales en la vida de las mujeres. Debido a los cambios emocionales y a la expectativa nerviosa de traer otra vida al mundo, es también uno de los momentos en que las mujeres son más vulnerables a la sugestión. Por lo tanto, la cadena de centros comerciales comenzó a experimentar con el poder inconsciente de los olores y los sonidos. En primer lugar, comenzó a rociar talco para bebés Johnson & Johnson en todas las áreas del centro comercial donde se podía comprar alimentos y bebidas. A continuación, puso música suave de la época en que habían nacido estas mujeres (con el fin ce evocar recuerdos positivos de su propia infancia).

Los ejecutivos de esta cadena esperaban que esto aumentara las ventas entre las mujeres embarazadas (y así fue). Pero para sorpresa de todos, esto tuvo también otro resultado mas inesperado. Aproximadamente un año después de haber comenzado con la experiencia sensorial, la cadena comenzó a recibir una avalancha de cartas, donde las madres expresaban el efecto fascinante que había tenido el centro comercial entre los recién nacidos. Resulta que cuando entraban al centro comercial, sus bebés se calmaban. Si ellos se estaban quejando y llorando, se aplacaban de inmediato, un efecto que el 60% de estas mujeres afirmó no haber experimentado en ninguna otra parte, ni siquiera en lugares donde fueron expuestos a olores y sonidos igualmente agradables. Después de analizar estos hallazgos desconcertantes, los administradores del centro comercial llegaron a la conclusión de que el talco para bebés, el olor a cereza y los sonidos reconfortantes y tranquilizadores (incluyendo los latidos del corazón de las madres, el sonido de niños riendo y una selección de instrumentos y ritmos repetitivos cuidadosamente coreografiados), se habían infiltrado en el útero. En consecuencia, toda una nueva generación de consumidores asiáticos se vio atraída —inconscientemente por supuesto—, a ese centro comercial. Y aunque la administración no ha sido capaz de medir los efectos a largo plazo de estos bebés “preparados” para comprar, algunas evidencias indican que estos experimentos del centro comercial podrían tener un fuerte efecto en los hábitos de compras en la próxima generación.

Fragmento extraído de: Lindstrom, M. (2011). Brandwashed. El lavado de cerebro de las marcas. Bogotá: Editorial Norma. pp. 13-17.

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