Actitud

 

 

Siguiendo a Kanfer, entendemos por actitud una “combinación de conceptos, información y emociones que da lugar a una predisposición para responder favorable o desfavorablemente a personas, grupos, tareas o ideas”. La disposición favorable de profesor y alumnos es un requisito ineludible para activar cualquier proyecto de enseñanza y aprendizaje: está repetidamente probado que el rendimiento depende más de la actitud que de las capacidades intelectuales, por lo que el primer objetivo con los alumnos QNQ es conseguir de ellos una actitud favorable o al menos no hostil: ninguna estrategia instruccional servirá mientras el alumno mantenga una actitud negativa. Esta actitud/disposición ante el trabajo escolar es el resultado de la combinación de tres componentes, que dan lugar a una percepción global de la situación (a menudo distorsionada para justificar la negativa a cambiar:

  • Cognitivo, referente a las creencias y expectativas (“no me entra”, “soy incapaz”).
  • Afectivo, referente a sentimientos y sensaciones (“no me gusta”, “no lo soporto”)
  • Conductual, referente a las actuaciones (“no me sale”, “no pienso hacerlo”)

Aunque la disposición favorable a veces se da espontáneamente, lo más habitual es que tenga que ser inducida por el profesor, que a su vez debe tener claro que esta faceta forma parte de sus responsabilidades y destrezas profesionales. Para conseguir esta actitud favorable no es suficiente la motivación, que ha de estar complementada con control, en diferentes proporciones según cada tipo de alumno.

Cambio de actitud: la persuasión

persuasión

La actitud es aprendida y, por lo tanto, està abierta al cambio. Si el profesor quiere cambiar la actitud de un alumno, debe tener en cuenta que esto solo se producirá en tres supuestos:

  • Si se provoca el interés del alumno hacia la tarea.
  • Si se consigue que vea la utilidad y la rentabilidad del esfuerzo.
  • Si se consigue obligarle a ello.

De la tríada anterior se deduce que, si se consigue que un alumno vea la actividad escolar interesante y útil, no hará falta obligarle. Inducir un cambio de actitud es, en realidad, un proceso de persuasión, que puede ser de dos tipos:

  • Congruente: cuando se cambia de intensidad, pero no de sentido (conseguir que un alumno con una actitud muy negativa pase a otra menos negativa o neutral).
  • Incongruente: cuando se cambia de sentido (cambio de una actitud negativa a otra positiva)

En relación con el cambio de actitud hay que tener en cuenta ciertos detalles:

  • Es más fácil el cambio congruente que el incongruente, por lo que es preferible en ocasiones intentar reconvertir una actitud absolutamente negativa en otra fluctuante, que intentar cambios drásticos imposibles de conseguir.
  • Cuánto más extensa es una actitud, más difícil es de cambiar.
  • Autodefensa: las personas suelen defender su autoconcepto y su prestigio a toda costa, por lo que se agarran tenazmente a las actitudes que mantienen alta autoestima, motivo por el cual es complicado cambiarlas.
  • Es más fácil cambiar un solo rasgos o conducta que una actitud general.
  • La influencia de otra persona para conseguir cambios sólo se da si el individuo se identifica con ella: hay que ganarse la confianza primero, mediante aceptación y comprensión.
  • Los sujetos varían en cuanto a su permeabilidad o receptividad hacia el cambio, por lo que la misma estrategia puede funcionar con unos alumnos y con otros no.
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