Estudiante-Cliente

 

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El marketing involucra una serie de elementos que confluyen en un proceso que inicia con una necesidad sentida y la satisfacción, o no, de esa necesidad. Partiendo de la premisa de que la educación es un servicio al cual es aplicable el marketing (educativo), la figura del estudiante adquiere un nuevo enfoque. La pregunta obligatoria es este punto es ¿el estudiante es un cliente? y si ese es el caso ¿conoce cuáles son sus necesidades? ¿conoce la institución cuáles son sus necesidades?

En este blog se propone repensar las necesidades educativas desde lo individual, porque quedarse en un nivel general, donde las necesidades están dadas por el perfil de la carrera que se aspira adquiera o desarrolle el estudiante, los convierte en una masa homogénea de consumidores que tienen que lograr determinados objetivos, es decir, que el estudiante, en la satisfacción de su necesidad de formación debe ajustarse a los requerimientos de la institución. Analizado desde el marketing esto resulta irónico.

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Necesidades de los estudiantes

La propuesta es, a partir de la didáctica docente, concebir al estudiante como un cliente con una doble necesidad: La primera necesidad es la más obvia, la general, la que promueve la institución, la que consiste en la adquisición de las competencias requeridas por la carrera. La segunda necesidad es la referida al estudiante particular, como individuo con necesidades específicas y diferentes a las del resto de sus compañeros, la cual sólo puede ser atendida por el docente que está en contacto directo con este y, por lo tanto, puede investigarlo para conocerlo, para conocer estas necesidades individuales y crear estrategias que le permitan que el proceso de aprendizaje sea más significativo, provechoso y agradable.

García Celán en un artículo titulado “Un alumno. Un cliente. Un desafío” (ver artículo) propone dos objetivos fundamentales del marketing educativo en relación a los alumnos/clientes:

  1. El primero de ellos, es conseguir un servicio altamente especializado, en el que el alumno encuentre una rápida satisfacción de sus necesidades, y que a su vez, los conocimientos adquiridos sean inmediatamente aplicables y absorbidos por el mercado laboral. Por ello, necesitamos conocer a la perfección cuáles son los deseos de nuestros clientes y las características formativas que demanda el mercado al que posteriormente se incorporarán esos clientes. Esto nos permitirá  definir una oferta diferencial y sobresalir entre las demás instituciones.
  2. El segundo nos habla de conseguir siempre la plena satisfacción del alumno a nivel personal, es decir, de la fidelización de nuestros clientes. Y aquí es donde la escuela se ve inmersa en un sinfín de detalles que deben ser cuidados con minuciosidad.

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