Profesor/Servidor

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El profesor es uno de los actores de la dinámica educativa, es quien actúa de guía durante el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y es precisamente a los profesores a quienes va dirigido este blog, porque gracias a la discrecionalidad en la toma de decisiones, tiene la potestad de dirigir la dinámica educativa, con el fin de lograr los fines que se aspiran.

Para caracterizar y/o clasificar de cierta manera la figura del profesor, se exponen los modelos didácticos planteados por Fernández y Elortegui (s/f), en su artículo “Qué piensan los profesores acerca de cómo se debe enseñar” (ver artículo).

Modelo didáctico. La caracterización de un modelo didáctico supone la selección y estudio de los principales aspectos asociados al pensamiento del docente y a la práctica educativa. Estos aspectos son muy variados y numerosos. En la práctica, no se encuentran versiones puras de un modelo, sino que están entremezclados ciertos rasgos característicos de varias tipologías de docente en un mismo individuo

¿Cómo se enseña en los distintos modelos didácticos?

El profesor «transmisor»

Para este tipo de profesor, la asignatura está ya organizada y su prioridad es el cumplimiento de la programación oficial, dejando para  “los expertos” la tarea de decidir la validez o no de cómo enseñar la asignatura. Los alumnos trabajan individualmente, en un solo grupo y con un fuerte componente “igualitario”: el trato y la exigencia debe ser idéntica para todos. El profesor se relaciona con los alumnos a través de la comunicación unidireccional desde “el que sabe hacia el que es lego”, mediante una exposición mayoritariamente verbal con soporte escrito. Considera que poca o ninguna información relevante puede recibirse de ellos más allá de un “no entiendo”. La clase es únicamente responsabilidad del profesor que con su explicación llena toda la clase y ocupa todo el tiempo.

El profesor “tecnológico”

Para este estereotipo, todo el quehacer de la enseñanza debe estar mediatizado por el método científico (observación, hipótesis, experimentación y teoría) y, por tanto la organización didáctica debe estar “normalizada”, es decir, en ella debe estar detallado “qué es lo que se debe hacer”. La planificación de la enseñanza suele estar basada en una programación cerrada, con fuerte arraigo en la secuenciación de objetivos (generales, específicos, temáticos, operativos, terminales, etc.) dirigidos a adquirir conocimientos y capacidades según la lógica de la disciplina. Es necesario poner objetivos, «lo que se debe aprender», para conocer las intenciones de lo que enseñamos. Hay un proceso gradual en la enseñanza de los contenidos de la ciencia y la secuencia de los objetivos es una forma de escalonar los conceptos en niveles de complejidad para facilitar el aprendizaje. Este modelo se relaciona con los alumnos de diversas formas (verbal, audiovisual, prensa escrita, medios de comunicación, etc.), pero se trata de comunicación dirigida por el profesor. Sólo existe un grupo de estudiantes, «todos iguales», con los que el profesor intercambia su actividad.

El profesor «artesano»

Se caracteriza por la ausencia de cualquier planificación. Se hace gran hincapié en la actividad autónoma de los alumnos y se desecha cualquier dirección de aprendizaje. En este caso la organización de los procesos de enseñanza-aprendizaje se basa en sus rutinas; no se explicitan las intenciones reales e incluso se aparenta que no existen finalidades didácticas en la planificación. El quehacer se deja gobernar por los métodos de trabajo del docente, que son espontáneos, sin secuencia, sin seguir una concepción científica de observación, de hipótesis, de experimentación y conclusiones. La comunicación con sus alumnos es muy abierta, predominantemente interactiva y espontánea, lo que favorece la riqueza participativa del alumno y la manifestación de su personalidad de forma natural. La organización de la clase no sigue ningún esquema prefijado. Se improvisan las situaciones, se alternan el grupo-clase completo y el grupo reducido de alumnos, mientras los demás chicos actúan por libre iniciativa. El profesor artesano presenta su metodología como “activa”, con grandes dosis de improvisación en la que “el hacer” es el hilo conductor de la marcha del alumno, pequeño grupo de alumnos o grupo-clase. No por ello deja de articularse una participación con preguntas en explicaciones del profesor, e incluso, la adecuación del uso de la clase magistral.

El profesor “descubridor”

El modelo docente “descubridor” ha sido el emblema de la renovación durante los últimos años, con una imagen de estar en vanguardia, muy por delante de los demás modelos y haciendo gala de su planteamiento gobernado por la iniciativa de los alumnos. Enraizado en una idea positivista de la ciencia, se caracteriza por postular un método científico empirista e inductivo y en tener como una meta el descubrimiento investigativo. La enseñanza se entiende como descubridora de todo el conocimiento. Considera a los estudiantes como pequeños investigadores novatos que pueden obtener todas las leyes importantes a través del contacto y la observación directa de la realidad.

Con estos presupuestos, la planificación no sigue los contenidos de la materia disciplinar, sino que establece una serie de investigaciones de larga duración en las que el alumno reconstruirá, por descubrimiento libre, las principales bases de la ciencia. La comunicación entre os alumnos es mucho más frecuente que con el profesor. Éste suele pasar por los grupos de trabajo de forma rotatoria. Así recibe información sobre la marcha del trabajo y facilita el material o la información solicitada por los alumnos. En la interacción se procura que el avance se haga sin la intervención del docente. Se sigue una metodología basada en el método de proyectos o de centros de interés, en la que el profesor es el animador y el ayudante; prepara al alumno, lo coloca en situación de rehacer los descubrimientos de las ciencias.

El profesor “constructor”

Normalmente se encuentra vinculado a grupos de trabajo alrededor de algún proyecto o bien es un estudioso de los adelantos pedagógicos actuales. El planteamiento básico del que parte es que el punto clave del aprendizaje es la mente del que aprende; por tanto, el diseño de todo proceso educativo tiene una base fuertemente condicionada por la psicología del aprendizaje y, dentro de ésta, por las teorías constructivistas del aprendizaje. El profesor ayuda a la producción de conocimientos del alumno sin seguir un método científico inductivo, sino facilitando un cambio conceptual por avance gradual. Con esta base, más que una programación, se sigue una planificación negociada del todo que suele ser interdisciplinar con tendencia a la integración. En este caso hay un papel de comunicación multidireccional entre docente y alumnos y entre estos últimos; el docente es el coordinador del funcionamiento de la clase, dirige las situaciones y, al mismo tiempo, las modifica por la interacción con los alumnos, con la consiguiente pérdida de protagonismo en el desarrollo de los acontecimientos. La clase se organizada de común acuerdo con los alumnos, en grupos variables y pequeños, con previsión de dinámicas de cambio de sus elementos.


Como nota divertida, y recodando que los profesores tienen una marca personal, dejo esta imagen sobre como un estudiante clasificó a los profesores. A ver si te identificas con alguno de ellos

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